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¿Qué sabe el mercado?

Febrero 9, 2016 por Santiago García Mugno

¿Qué sabe el mercado?

¿Qué sabe el mercado?

Howard Marks, cofundador de Oaktree Capital Management (OCM), es uno de los inversionistas más reconocidos en la actualidad. Administra alrededor de 103 billones de dólares con su equipo y ha obtenido importantes resultados. Este es un resumen de la concepción de Marks sobre el mercado, con base en los Memos de su autoría.

Para empezar, es importante exponer lo que entiende este inversionista por  “mercado”. Para él no existe una “cosa” llamada mercado, sino un grupo de personas (inversionistas) que participan en este, que varían en su conocimiento, experiencia y control emocional. El mercado no es mayormente influenciado por personas superiores en los aspectos mencionados; por eso, el mercado no “sabe” más que el integrante promedio. Además, estas personas se influencian unas a otras psicológicamente, lo que genera momentos de pánico y de positivismo exagerados, ya que estas emociones se reflejan en una mayor medida en el mercado como un todo, que en cada participante por separado.

Partiendo de lo anterior, para el actual presidente de OCM, las variaciones de los precios en el día a día del mercado no se pueden tomar demasiado en serio, ya que son, cómo decía Benjamin Graham, un barómetro de los sentimientos de los inversionistas y no el producto de un análisis fundamental. El precio, en el largo plazo, refleja la opinión consensuada de los inversionistas sobre el valor real de un activo, mientras que  en el corto plazo, es  el reflejo de la opinión consensuada sobre la popularidad futura de una compañía, lo que para Marks es bastante susceptible a los altos y bajos de la psicología de los participantes del mercado.

Además, Howard cree que el precio, cuando se está pasando por una tendencia bajista, es el reflejo de cómo se sienten los participantes de este con respecto los hechos que ya han ocurrido, y no siempre es la predicción de acontecimientos futuros ni el reflejo de un deterioro en los fundamentales de las empresas. Por eso, el inversionista no debe dejar que los precios dominen su pensamiento ni opaquen su conocimiento y experiencia, cuando el mercado sufre momentos negativos.  Si se mantienen las posiciones en momentos de alta volatilidad, se mantiene la posibilidad de recuperar lo perdido cuando la psicología del mercado se normalice y los fundamentales de las compañías sean los determinantes de los precios. Si se liquidan las posiciones en este tipo de situaciones, una fluctuación pasajera se convierte en una pérdida permanente, ya que se eliminan las opciones de hacer parte de la recuperación del mercado.

Como el inversionista en general tiene el objetivo principal de comprar barato, debe buscar errores en la valoración que el mercado hace sobre una empresa en un momento específico. El Value Investing busca precios por debajo del valor intrínseco del activo, y el Growht Investing, los que no valoran, adecuadamente, el crecimiento potencial de una empresa. Así, cuando hay tendencias bajistas infundadas, se generan oportunidades importantes de obtener ganancias por los participantes del mercado que se guían por estas filosofías de inversión. Por eso, sugiere Howard Marks, se debe partir de la base que el mercado no sabe todo, no siempre está en lo correcto y no sabe más que el inversionista, por lo cual no hay razón para seguir a un grupo de gente que sabe menos que sí mismos.

Por todo lo anterior, Marks resalta la importancia del “contrarianismo”, que consiste en llevarle la contraria al público, especialmente cuando se está en un extremo de pánico o positivismo. Él considera que los inversionistas que quieren superar al mercado, como él, deben no guiarse por este, ya que estarían recibiendo consejos del inversionista promedio, por las razones explicadas anteriormente, siendo así imposible sobresalir. La guía principal siempre deben ser los fundamentales de las compañías y las economías.

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