Buscador
40

Palabras de una GuIA

Octubre 15, 2015 por Carlos García

Palabras de una GuIA

Palabras de una GuIA

Paola Alean trabajó en grupogia.com cuando iniciamos el sueño, en los años que trabajamos juntos se diseñó la estrategia que ejecutamos actualmente. En el ensayo a continuación, que presentó Paola para ser aceptada a la maestría de emprendieminto en la Universidad de Bath en Inglaterra, encuentran las ideas principales que discutimos en grupogia cuando éramos solo un grupo de niños tratando de inventar el mundo:

El arte de generar dinero a partir de las ideas fue mi primer acercamiento al mundo real. Soy emprendedora y creativa. Aptitudes que tuve que desarrollar en una firma consultora financiera que no era del todo tradicional: conformábamos un grupo de 5 estrategas financieros, de 25 años de edad en promedio, asesorando más de 150 millones de USD de ingresos totales de Empresarios del sector real colombiano. Y me refiero al término “no tradicional” porque liderar al cliente no era cuestión de nombre y corbata, sino de herramientas y análisis. Así, ésta metodología la convertimos en una idea Startup, buscando escalar y acelerar la relación con el cliente hacia un contexto digital (masivo) web llamado “Finanzas Simples”. Esta es una historia de impulso, riesgos, éxitos y fracasos como mecanismos válidos de aprendizaje. Una experiencia que me dio idea sobre el tipo de problemas que están creando oportunidades que desafían la forma tradicional en que las empresas crean valor.

Si algo deben saber los emprendedores es prepararse para caerse, levantarse y seguir. Como lo diría Chuck Palahniuk al referirse a la película Fight Club: la gente “tenía que salir, pelearse con alguien y perder. Es un ejercicio, tienes que fallar, ser negado y rechazado para darte cuenta que eso no te mata”. Nuestra magia para hacer ver las finanzas como un campo simple de sumas y restas fue un éxito rotundo. Lideré buenos negocios con clientes, y los socios estaban contentos. Por cada negocio, había una comisión importante y como hice varios en Barrancabermeja y Bucaramanga interesantes, había mucho dinero. Pero el dinero no vino sólo. Implicaba tiempo, el activo más valioso de un consultor. Así nos sedujo la idea de hacer consultoría estandarizada con herramientas poderosas vía web. De esta dinámica surgió una oportunidad de negocio y transformación. Fui la más entusiasta en atrevernos a encarar la innovación y la adopción temprana de esta nueva visión de las Finanzas Simples para todos, que incentivara un mercado más transparente. Lo que no tuvimos en cuenta fue la velocidad con la que éstas tecnologías se integrarían en la vida diaria del empresario colombiano.

La idea que había puesto en marcha el proyecto era pasarla bien: mostrar las finanzas de las Empresas como la actividad que más necesita ser entendida para la generación de riqueza en una nación. Pero la idea aún no generaba dinero. El startup requería inversión más allá de la presupuestada para arrancar. Era irónico cómo nosotros, financieros, nos rajamos en carne propia en una de los principios claves de la estrategia financiera. ¿Qué hacer? Avanzar. Y durante el trayecto, la pregunta que taladraba la cabeza: ¿Esto es lo que queremos, sobrevivir? Una vez perdidos los ánimos y antes de que el proyecto bajara de calidad, comprometidos con los principios de la inversión de valor, tomamos la decisión de parar.

Esto me evidenció el amplio uso que tenemos de la computación en todos los dominios. Su rápida innovación ofrece cada vez más acceso rápido y versátil a más información y conocimiento, el cual aporta directa o indirectamente al poder transformador social que tiene la tecnología. En la práctica, esto se traduce por un lado, en tener el control sobre la configuración de nuestro acceso al conocimiento. Por otro lado, a la remodelación de los recursos que necesitamos para aprender, participar en la producción, conocer gente, elegir el entretenimiento y muchas otras actividades esenciales que determinan nuestra calidad de vida.

Durante el start-up mientras más me sumergía en la búsqueda de soluciones, más las soluciones se parecían al arte de la creatividad. Hacer la Maestría en “Creative Technologies & Enterprise” de Bath Spa University, es una decisión de vida. “Technologies” porque ahora y en el futuro cercano, las tecnologías se harán masivas y más exigentes. No sólo porque un número creciente de personas podrán participar en retos técnicos, sino también por las implicaciones sociales que tienen en la conducta humana, lo cual es aún más desafiante. “Creative” porque la creatividad es unir. Y mucho más dentro del contexto tecnológico, donde se trata de conciliar todo el tiempo la precisión objetiva de un sistema computacional, con la ambigüedad subjetiva de la creatividad humana. “& Enterprise” que no es un campo nuevo, pero donde lo que sí es nuevo es la relación que tiene con la creatividad y cómo la expresión de ideas puede ser una fuente de placer y lucro.

Cuanto más dependemos del conocimiento, más ricos somos. Las personas que poseen ideas adquieren un poder más amplio que aquellas que trabajan las máquinas. El estadista mejor recordado, Winston Churchill, tuvo la claridad de ver hace décadas que los imperios del futuro serían imperios de la mente. Uno de esos imperios es el de la “economía creativa”, término acuñado en el 2001 por John Howkins y que hace referencia al sector donde el valor de los bienes y servicios se fundamentan en la propiedad intelectual. Este reconocido autor británico califica como “invisible” a un sector que si se insertara en la clasificación que hace el Centro Internacional de Comercio (ITC por sus siglas en inglés), sería la quinta mercancía más transada del planeta del 2012. En particular, como país hemos presenciado los primeros esfuerzos como el plan Vive Digital donde se conectaron la mayoría de los municipios en fibra óptica, pasando de 2,2 a 8,8 millones de conexiones internet. Hecho que aportará sin duda a que todos los sectores de la sociedad, en especial los jóvenes de la población urbana, salgamos a las regiones y tendamos puentes entre el mundo urbano y el mundo rural.

A mi juicio, esa ejecución local sólo es posible tejerla alrededor de la construcción de la paz. “Quien sobrevive no es el más fuerte ni el más inteligente, sino el que se adapta mejor al cambio”, pronosticó Darwin. La creciente velocidad en la adopción y renovación de tecnologías es clave para comprender el momento en que nos encontramos: A la televisión le tomó 13 años alcanzar una audiencia de 50 millones de personas en el mundo, Internet 4 y Facebook sólo un par. En nuestro caso, ésta velocidad dependerá de la habilidad con que éstas tecnologías se integren a la vida diaria. Transformación que cuenta de entrada con un mercado de 600 millones de personas en Latinoamérica y que hacen parte de una clase media sedienta de contenidos locales, de calidad y en tiempo real. Volveré a mi país porque representa la posibilidad de transformar lo mejor del talento creativo y las enormes reservas de patrimonio cultural de Colombia y Latinoamérica.

Artículo No: 
40

Añadir nuevo comentario